Un remojón al seguro de vida

 El seguro de vida es ante todo, la demostración de un gran acto de amor.

La persona que opta por contratarlo, manifiesta su preocupación por brindarle a su familia la tranquilidad y certeza de que, si él faltara, ellos estarían económicamente protegidos y podrían continuar viviendo una vida plena, sin carencias; gozando de la misma calidad de vida pese a que el proveedor de la casa ya no esté presente.

El seguro de vida es un contrato entre dos partes; el asegurado y la compañía aseguradora. En él, como en cualquier otro contrato, se estipulan los derechos y obligaciones que contrae cada uno. A esto se le llama la póliza del seguro, misma que está conformada por la carátula de la póliza y las condiciones generales; para poder ser de total confianza, dicha póliza deberá estar avalada y registrada en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, organismo que a su vez está regulado por la Secretaría de Hacienda.

imagenes/retiro11.pngAnteriormente, el seguro de vida existía bajo una modalidad en la que el asegurado se comprometía a pagar un monto periódicamente y la aseguradora se comprometía a absorber el riesgo de fallecimiento que éste presentara durante la vigencia de la póliza; el asegurado transfería el riesgo a una compañía aseguradora. Si la persona llegaba a fallecer durante la vigencia del contrato, la compañía se comprometía a pagar a los beneficiarios la suma asegurada acordada en la carátula de la póliza. Éste fue a lo largo de varias décadas un gran recurso para darle a la familia una tranquilidad y seguridad absolutas en un mundo de inciertos.

Sin embargo, dicho esquema podía ser visto en ocasiones como una carga” para el asegurado, siendo que éste debía pagar continuamente para mantener vigente su póliza, pero jamás vería el beneficio de dicho gasto en vida; por el contrario, tenía que fallecer para que sus beneficiarios cobraran el dinero. Y, siendo sinceros, a la gente no le agrada la idea de hacer negocios con su propia vida, o más bien, con su propia muerte.

imagenes/retiro12.pngÉste es el clásico esquema del seguro de vida y se puede contratar aún al día de hoy. Es conocido y manejado por todas las compañías de seguros que manejan el ramo de vida bajo el nombre de “Seguro Temporal”, ya que dicha protección tiene siempre una fecha de expiración, que tradicionalmente suele ser de 1, 2, 5, 10 ó 20 años.
Una vez llegado el término del contrato, la protección llega a su fin y el asegurado no tiene acceso a valores en efectivo; es decir, no tiene recuperación alguna del capital aportado, lo cual convierte a la póliza en un gasto (cosa que bien podría valerlo y más, pero un gasto al fin).

El mundo ha cambiado; las reglas de antes no son necesariamente las que mejor funcionan hoy, y la industria aseguradora no es la excepción.  En este sentido, la gente tiende a exigir más por su dinero:más flexibilidad y transparencia, mayores beneficios adicionales, mejores coberturas, e incluso la posibilidad de invertir el monto de sus aportaciones para en un momento dado, poder retirar tanto el dinero aportado como los rendimientos generados durante el periodo.

imagenes/retiro7.pngEso llevó a que el seguro de vida evolucionara y se acoplara al demandante mundo de hoy; muestra de ello, es el hecho de que los seguros de vida ofrecen ya la posibilidad de que la aseguradora pague si el asegurado fallece, y pague también si éste sobrevive (los Seguros Tradicionales, así como los Flexibles o Universales), en cuyo caso el asegurado gana de cualquier forma: no sólo tiene la certeza de la protección si éste llegara a faltar, sino que sabe que al sobrevivir, habrá capitalizado el monto que ahorró durante el periodo.

Se tienen también hoy coberturas opcionales que son adicionales a la de fallecimiento, como son la de Invalidez Total y Permanente (que probablemente iguala en importancia a la de fallecimiento), brindándole al asegurado la seguridad de contar con una suma asegurada adicional en caso de perder sus facultades o aptitudes necesarias para desempeñar su trabajo; están también las coberturas adicionales de Muerte Accidental, Pérdidas Orgánicas, o Doble Indemnización por Muerte Colectiva, que ofrecen un complemento atractivo y a muy bajo costo dentro de la misma póliza contratada.

Estos cambios y evoluciones de la industria aseguradora, han dado a luz a una nueva realidad incuestionable, que pocas personas conocen al día de hoy:

«El seguro de vida es hoy, uno de los vehículos más atractivos para ahorrar.»

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